Personajes

Las caras que simbolizan un centenario de historia

No se ha establecido un orden de importancia ni antigüedad, ya que cada uno fue relevante para lo bueno o para lo malo.

Cien años de historia dan para mucho, para cien historias distintas, para cien maneras de sentir el cadismo. Ellos han contribuido a que la leyenda amarilla permanezca inalterable durante el paso de los años, concretamente durante un siglo. Suvinculación al cadismo trasciende a diversos ámbitos. De esta manera, ha habido presidentes que por su gestión en los despachos han sido clave para que el equipo fuera consiguiendo sus objetivos. Quizás el más representantivo, el más recordado por los aficionados, sea Manuel Irigoyen. Bajo su gestión, la entidad permaneció casi una década consecutiva en Primera División. Hubo muchos milagros en el campo pero en alguna ocasión también se logró la salvación gracias a sus inventos comola ‘liguilla de la muerte’ de la temporada 1986-87. Otros mandatarios muy recordados han sido Juan Ramón Cilleruelo, que coincidió con el primer Trofeo Carranza, Manuel de Diego o, más recientemente, Antonio Muñoz. En los banquillos encontramos otros personajes que han contribuido de forma brillante a la historia amarilla. Es el caso de Víctor Espárrago, que tiene el honor de haber conseguido las dos mejores clasificaciones del equipo, tanto en Primera como en Segunda División. Entre los recordados hay que incluir a Enrique Mateos o Dragoljub Milosevic, que fue capaz de ascender en dos ocasiones a la máxima categoría. Y los futbolistas. Evidentemente el más laureado, Mágico González. Pero junto a él otros como Pepe Mejías, Manolín Bueno o Juan José, que, tras, pasar por el club, dieron el salto a otros conjuntos más laureados. Una lista que abren Mágico González y Víctor Espárrago y en la que no se ha establecido un orden de importancia, ni antigüedad, ya que cada uno fue relevante para lo bueno y para lo malo.

Camilo Liz | Jugador (1939-1940) (1946-1947) Entrenador (1959-1960) Director deportivo (1980-1987)

El ‘señorito’ dejó su magia en Carranza

Hugo VacaEn medio de un equipo mermado por la postguerra, durante la pretemporada de 1939-1940, un jugador no muy alto, enchaquetado y con el pelo engominado, llamaba la atención entre los jugador del Cádiz. Camilo Liz (Ourense, 17-3-1913) era un dandi dentro y fuera del campo. En una época poco ligada a la estética o la moda de los futbolistas, ‘el señorito’ como le llamaban cariñosamente sus compañeros, cuidaba su imagen como lo hacen ahora multitud de estrellas de Primera. Era un jugador por encima de las posibilidades del Cádiz de la época. Mientras todos los jugadores malvivían en pensiones, Camilo Liz tenía su domicilio en el Hotel Roma, uno de los más lujosos de la ciudad. Jugó en la Tacita de casualidad. Gallego, huyó de la guerra civil y se resguardó donde pudo, en este rincón del sur de España. Como futbolista jugó una temporada y cuando los equipos grandes se percataron se lo llevaron a Primera División. El Granada fichó a Camilo Liz cuando éste aún no había concluido su campaña con los amarillos en Segunda División pero ‘el señorito’ se fue con una gran pena, pues había quedado prendado de la ciudad gaditana. Después de jugar muchos años en Primera y Segunda con Granada y Sporting de Gijón, e incluso jugar varios partidos con la selección española, Liz vuelve a Cádiz para retirarse jugando en Tercera con el que ya era equipo de sus amores. Debido a este romance el gallego se queda en la capital gaditana para siempre. Después de un trago amargo como entrenador del equipo, en el que estuvo sólo 20 partidos a cargo del conjunto amarillo en al temporada 59-60 y casi se desciende a Tercera, Liz pasa en 1980 a la secretaría técnica del Cádiz, donde iba a brillar más incluso que como futbolista. Camilo Liz se convierte en el principal valedor de un habilidoso jugador que había deslumbrado con la selección de El Salvador durante el Mundial de España 82. Jorge Alberto González, al que los salvadoreños llamaban ‘Mágico’, llegaba a Cádiz gracias al buen hacer de Liz en los despachos. Todos los cadistas saben que su magia nunca se fue de Carranza. Camilo Liz también inventó la liga de la muerte, algo que los gaditanos recuerdan con mucho cariño. En la temporada 86-87 el Cádiz queda colista en Primera y repite puesto después en los play off que jugaban los últimos seis clasificados de la tabla. Como la liga iba ser ampliada a 20 equipos, sólo el Cádiz iba a perder la categoría y Camilo Liz apela a jugar una competición más, la liguilla de la muerte, en la que los tres últimos de los play off, Racing, Osasuna y los amarillos, se jugasen la permanencia en un triangular. El Cádiz empata sus dos partidos y salva la categoría. El Racing desciende al perder contra Osasuna y Camilo Liz pasa a la historia con esta invención que jamás volvió a repetirse.

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