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Dicen de las malas noticias que cuando antes te enteres de ellas mejor, por eso de ir asimilándolas con más tiempo. Pues bien. Así, de golpe y porrazo, conoció ayer la afición cadista el nombre del rival al que se enfrentará su equipo en su lucha por el ascenso a Segunda División A. Tres opciones había en el bombo y fue a tocar la que nadie deseaba. El Real Unión de Irún. Sí, ese equipo que ha dominado su grupo, al igual que el Cádiz el suyo, de principio a fin y que, de paso, se ha permitido el lujo de marcarse la eliminación copera del Real Madrid en la presente campaña. Y para más inri, la mano inocente que tuvo la gracia de sacar ese emparejamiento brutal fue la del presidente del Cádiz, Antonio Muñoz. Ahí empezó el sorteo y en ese preciso momento acabó. Para los cadistas, claro.
Las reacciones no se hicieron esperar en el salón de actos de la sede de la Real Federación Española de Fútbol en Las Rozas, en donde estaban presentes los los presidente de los 16 equipos clasificados para la disputa del play off de ascenso, a excepción del del Zamora. Antonio Muñoz fue llamado por el encargado federativo de coordinar el sorteo para abrir los emparejamientos en el papel de mano inocente. Unos cruces que comenzarían por los cuatro equipos campeones de grupo. La primera de las bolitas que sacó llevaba dentro el nombre de su club, lo que conllevaba ya acabar la eliminatoria como visitante, y la segunda la del equipo más temible, el Real Unión. Como elegidos por el destino, ambas directivas presenciaron el sorteo desde la primera fila de butacas del salón. Unos, los vascos, en el ala izquierda y otros, los andaluces, en la derecha. Más tarde, y presionados por los medios, se conocerían las cúpulas directivas que, ya en el acto, se desearon suerte con la máxima camaradería, pero sin esconder la dura rivalidad que se le había presentado a ambos.
El presidente del Real Unión, Ricardo García, de camisa rosa a rayas (el de mayor perfil campechano de cuantos presidentes había en la reunión, todos trajeados), no escondía su pesar por enfrentarse al Cádiz. «Para que voy a engañar a nadie. Queríamos evitar al Cádiz a toda costa». En eso coincidía con su director deportivo, Roberto López Ufarte. «Éramos los dos cocos del sorteo, tras ser los dos mejores primeros de grupo» dijo el ex futbolista, quien destacaba del Cádiz, «independientemente de la gran plantilla que tienen», a su afición «de primera».
Ricardo García, con un trato exquisito hacia los medios gaditanos, adelantó lo que le espera al Cádiz en el partido de vuelta. «Nuestra ciudad se vuelca con su equipo, pero no somos una afición fanática ni radical para nada, sino que nos gusta disfrutar del fútbol como una fiesta. Los hinchas gaditanos serán bienvenidos», indicó García.
Aunque pueda ser prematuro, era inexcusable hablar sobre las entradas que recibirá el equipo amarillo en el Stadium Gal, con capacidad para 5.000 espectadores, aunque ampliable a 6.000 con la instalación de una grada supletoria. De entrada, las palabras del máximo mandatario vasco fueron esperanzadoras, pese a que en Irún se llevan vendiendo entradas desde hace poco menos de una semana. «Tenemos pensado poner una grada supletoria, pero nuestra idea es facilitar la llegada de los cadistas que quieran y podamos meter en el campo en torno a mil aficionados», manifestaba el presidente a dos semanas del choque final.
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1 - 1 |
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| Cádiz | Finalizado | Balona |
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